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miércoles, 28 de mayo de 2014

"Dice la suciedad: la limpieza mancha."




Aunque con un día de retraso respecto a lo anunciado, os traigo al fin un post en respuesta a múltiples peticiones. Mi elección no ha sido casual, varias de las preguntas que me mandasteis tienen que ver con motas o manchas que aparecen en vuestras fotografías, limpiezas de sensor que no eliminan dichas manchas, fallos a la hora de enfocar porque algo molesta el autofocus... etc. A muchos de estos problemas les encontraremos (casi siempre) la solución con una buena limpieza. Veamos pues como limpiar nuestras mimadas reflex.

Veo, veo... ¡manchitas molestas! Antes de empezar paso a paso con la limpieza, comentaré un truquito a saber para localizar donde se encuentran exactamente las manchas o motas que tanto arruinan algunas fotografías. Si al estar sacando fotos localizas las molestas susodichas, lo más fácil es localizarla en una fotografía que hayas tomado y una vez pasada al ordenador o mismamente en la función de visualización de tu cámara, comprobar si solo la ves al sacar la foto o si realmente después también aparece en la foto tomada. Si solo la ves al sacarla, tendrás que examinar el visor ya que la muy escurridiza casi 100% seguro que estará ahí. Si por lo contrario, cuando visualizas la foto ya hecha sigue apareciendo esa manchita, el que necesita una revisión a fondo es tu espejo o el sensor. Aunque hayas limpiado este último, alguna se te habrá escapado con lo cual... ¡échale otro vistazo! ¿Se te resiste o no la localizas? Te recomiendo que la lleves a un experto, ya que la zona del espejo y del sensor son zonas frágiles de la cámara y para quien no este acostumbrado a trabajar en ellas puede resultar una catástrofe.

¿Qué necesito? Existen multitud de kits en el mercado, de los más caros a los más baratos y de los más completos a los más esenciales. Yo me quedo en un punto medio, el útlimo que compré es un kit esencial y en cuanto al precio ahora mismo no lo recuerdo pero no llegaba a los 10€ con lo cual, genial sin ser de los más caros. Es cierto que vía Internet podréis encontrar algún que otro kit por un par de euros pero eso si, por experiencia de conocidos, acaba saliendo cara la cosa. En muchas ocasiones la toallita que acompaña estos kits no es la adecuada y sobre todo el pincelito que os trae pierde mucho sus cerdas (los pelos del pincel vulgarmente dicho) y estas pueden acabar en nuestra cámara, cosa que no queremos. Idem con los productos limpiadores, la base de estos productos debe de ser de rápida evaporación y en algunos he podido ver que no era así… en resumen, ojo a lo que compramos y sobretodo mirad las especificaciones de cada utensilio del pack. Pasemos a la lista de la compra:

- Toallita limpiadora (son básicamente como las que usamos para limpiar las gafas)
- Pera (yo personalmente me decanto siempre por la forma que veis en las imágenes)
- Producto limpiador (son de base alcohólica para una fácil evaporación y evitan residuos)
- Papel limpiador/pulidor de lentes (no suele venir en todos los kits, pero son muy útiles)
- Bastoncillos (totalmente optativo, en su mayoría se usan la toallita misma para aplicar el producto pero   algunos lo hacemos con bastoncillos yo personalmente para ver mejor que aplico sobre toda la superficie pero siempre vigilando que no sean de los que dejan pelusilla)
- Pincel (recordad, de cedra fina y que no caigan los dichosos “pelillos”)


A por el objetivo. En mi caso he empezado por el objetivo (vosotros a vuestro gusto, aquí el orden de los factores no altera el producto) a continuación, acompañado de imágenes, podremos ver paso a paso el proceso:

- Retiramos la tapa frontal del objetivo y echamos una visual para ver y localizar a que nos enfrentamos. En mi caso, tras usar bastante en los últimos días la cámara en ámbitos de campo y el querer hacer este post dejándolo hasta este extremo para que lo pudierais ver con claridad, estaba más que sucio.




 - Aplicamos el producto limpiador con el bastoncillo (o con la toallita quienes lo prefieran).



- Con la toallita limpiamos realizando movimiento circulares hasta que desaparezca toda suciedad y residuo del producto. Hay que hacerlo con sumo cuidado ya que hacerlo de manera brusca podría causar que la suciedad rascase nuestra lente, y eso… no nos gustaría nada.



 - Por último, de vez en cuando es recomendable pasar por nuestra lente el papel limpiador/pulidor del que os hablaba antes. Si la cámara que tenéis es nueva, cuanto más tarde empecéis a usarlo mejor, ya que de fábrica las lentes vienen pulidas y como recién salido “del horno” no hay. Este papel lo cortaremos en cuadraditos para más fácil aplicación y lo pasaremos también en movimientos circulares por toda nuestra lente.




Realizaremos otra visual a la parte trasera de nuestro objetivo ya que, si hemos estando cambiando de objetivo continuamente durante una salida fotográfica, pueden haberse colado partículas que simple y sencillamente flotan en el aire. Aplicaremos producto y con la toallita limpiaremos bien esa zona. Por último y ya por ser detallista le pasamos el pincel por la superficie del objetivo para eliminar el polvo que se acumula en las rugosidades de este, el pincel que uso yo lo compré aparte porque no encontraba uno en los kits que he comprado hasta la fecha que me convenciese.




Cuerpo a cuerpo, al ataque. En esta parte nos encargaremos del espejo y sensor de nuestra cámara. Los localizamos como ya hemos visto en otros posts, en el cuerpo. Como hemos hecho con el objetivo, quitaremos la tapa protectora y revisaremos el estado en el que se encuentra. Yo personalmente limpié hace muy poco el cuerpo de la mía así que simplemente me ha tocado retirar motitas que se cuelan cuando cambio de objetivo. Fijaos bien que no hayan rascaduras ni daños mayores, eso no se arregla con una simple limpieza y a menudo nos quejamos de que algo falla y olvidamos vigilar la parte esencial de nuestra reflex.

- Con el pincel, retiramos cuidadosamente las motitas, polvo, partículas… todo lo que no debiera estar ahí. No olvidéis vigilar que el pincel no suelte pelos (si, insisto en esto… pero no es la primera vez que alguien se pone histérico porque ha rayado su espejo y en realidad es porque le quedó un pelo atravesado)

- Cogemos la pera, expulsamos el aire antes de usarla para que eche cualquier partícula indeseada que se haya podido meter y simplemente soplamos en el interior del cuerpo para mover y su vez aspirar el polvo que hay en su interior.

- Comprobamos como hemos dicho el espejo y si fuera necesario (en mi caso si) le pasamos la toallita o bastoncillo (importante que estén limpios) con extrema delicadeza hasta que no quede nada de suciedad.

- En cuanto al sensor, os recomiendo que tengáis activada la función de “Limpieza de sensor” que podréis encontrar en el “Menú configuración”. Esta función lo que hace es realizar una ligera vibración para que cualquier motita que pueda estar pegada al sensor, caiga. Yo en mi cámara la tengo activada para el encendido y apagado, de esta forma cuando la enciendo está limpio para ser usado y al acabar, elimina cuanto se haya podido colar.


- Como toque final, también cuido el exterior de mi pequeña así que una pincelada al cuerpo por fuera para quitar el polvo y pasarle la toallita (uso una segunda toallita que tengo para ello) al visor y a la pantalla.



Un truco de lo más útil. Para saber si hemos realizado correctamente la limpieza, simplemente sacad una foto al cielo (si esta completamente despejado y azul) o a una superficie completamente blanca y sobretodo limpia. Revisad centímetro a centímetro la fotografía, de esta forma podréis ver si se ha quedado algo de suciedad que se os haya podido pasar.



Es muy IMPORTANTE mantener nuestro equipo limpio y preparado para cualquier ocasión. Es como tener un coche, requiere mantenimiento y nos ha salido ya bastante caro como para no cuidarlo. ¿Cada cuanto es necesario hacerlo? No os voy a dar un periodo fijo, yo os recomiendo revisar vuestro equipo según el uso que le deis ya que el simple hecho de salir a la calle ensucia una cámara pero lógicamente no es lo mismo sacar fotos durante 6 horas que en media horita. Continuidad y cariño, a las cámaras también les gusta que las mimen.




Doy las gracias a mi hermano pequeño Yannick, que se ha prestado a echarme una mano con este post en calidad de "cobaya" para aprender a limpiar mi cámara el solito paso a paso. También esta empezando a interesarse por la fotografía así que ¿quien mejor que un principiante para probarme a mi misma si puedo enseñar como hacer algo? Además en su cumpleaños el pasado Lunes le regalaron su primera compacta, con la que he sacado las fotos que habéis ido viendo, así que... que se vaya preparando para cuando le toque la reflex de regalito ¿no? (jeje) Sin más agradeceros como siempre a todos el apoyo y la participación que estáis teniendo mandando vuestras dudas. Ahora que nuestra cámara esta limpia y reluciente ya estamos listos para hacer CLICK!



Fotos y texto orgiginales de Caroline A. N.
Con la participación de Yannick A. N.

miércoles, 14 de mayo de 2014


"Un amigo es como un trébol, es difícil de encontrar y da buena suerte."

Bien se que no acostumbro a subir dos post tan seguidos, pero para todo hay una primera vez ¿no? Hoy hago esta pequeña excepción para poder hablaros de "Club For Blogger", un blog el cual ha captado mi atención por su genial finalidad y porque creo que en un futuro muy lejano nos veremos todos allí.

Ir o no ir, esa es la cuestión. Su imagen sencilla y su fácil forma de adherirse como blogger oficial o bien participar para optar a ser blogger de la semana lo hacen aun más cercano. Os recomiendo firmemente pasaros a echar un ojo en el siguiente enlace CLUB FOR BLOGGER y si os interesa dadle un repasito a los pasos a seguir para formar parte de esta nueva plataforma. Seas del tipo de blogger que seas, siempre te beneficiará este tipo de páginas en las que darte a conocer y a su vez encontrar otros que como tú comparten la afición por los blogs. Comunicarnos y conocernos, lo mejor de este mundillo en una sola página.

Sin más, les deseo a los que han realizado "C4B" lo mejor y que este proyecto vaya viento en popa. CLICK!





Foto y texto originales de Caroline A.N.

martes, 13 de mayo de 2014

“ Tus primeras 10.000 fotos, serán tus peores fotos”–
Henri Cartier-Bresson




Hasta la fecha habréis leído más de una vez en anteriores posts estos dos términos y aunque haya podido hacer alguna aclaración, nunca nos hemos parado a hablar de ellos. Todos los que tengáis un pie metido en fotografía estaréis de acuerdo en que son dos factores cruciales a controlar en nuestra cámara reflex cuando trabajemos en modo manual. Con lo cual, voy a intentar explicarlo de manera más simple posible para que los que estáis iniciándoos en este mundillo podáis situaros. Una vez tengáis controlados estos dos parámetros, lo dominareis todo (fotográficamente hablando, claro está).

Las cartas sobre la mesa. Para poder entender ambos términos, antes es necesarios que sepamos lo básico acerca de cómo funciona nuestra cámara para capturar imágenes. Lo principal es saber que la base del mundo fotográfico es la luz; una vez la luz penetra a través de nuestro objetivo y alcanza el interior de nuestra cámara, esta se proyecta sobre un sensor situado en el cuerpo (estructura principal de la cámara) formando una imagen que quedará grabada para posteriormente ser interpretada y guardada en nuestro equipo.

De uno en uno. Empecemos por la apertura de diafragma (también podréis ver que algunos sitios pondrá diafragma o apertura, pero se refiere a lo mismo); la apertura determina la cantidad de luz que pasa a través del objetivo. La apertura usa el valor f/ como medida, y los pasos como unidades. Físicamente la podemos ver si colocamos el objetivo sin ninguna de las dos tapas a contraluz, lograremos observar algo así:


Ejemplo con apertura menor y mayor en un objetivo básico de 18-55 1:3.5-5.6

¡Ojo que quema! Si bien resulta fácil explicarlo, hay que tener en cuenta que en la práctica otro gallo canta; y es que, si abrimos demasiado el diafragma nuestra imagen aparecerá completamente blanca o bien con zonas demasiado sobreexpuestas (demasiada luz, también llamadas “quemadas”) y si lo abrimos escasamente conseguiremos una toma completamente negra o con zonas subexpuestas (muy oscuras por escasez de luz). Para ello debemos saber controlar nuestro segundo parámetro de hoy: la velocidad de obturación.

Segundo plato, por favor. Pasamos a la velocidad de obturación (también veréis solo velocidad o velocidad de disparo). Su definición más general es la siguiente: tiempo que el obturador se mantiene apartado permitiendo el paso de luz a través de la apertura. La velocidad esta regulada por dicha pieza (obturador) que podremos encontrar en nuestros objetivos y suelen ser metálicos o bien, de plástico.

Esta pieza la situamos entre el objetivo y el sensor de nuestro cuerpo, y es el responsable de dejar pasar la luz hasta el susodicho sensor en la frecuencia que nosotros indiquemos (modo manual) o en la que la cámara crea conveniente (modo automático). También actúa de protector, actuando de “tapa” para así no dejar expuesto el sensor a la luz entrante. La velocidad se mide en fracciones de segundo o segundos ( 1/4, 1/100, 1/2000, 2 seg o 2”).


Cuerpo sin tapa delantera, para mostraros el sensor

En nuestro día a día. Si acostumbráis a leer blogs relacionados con la fotografía, veréis que casi siempre se compara como actúan la apertura y la velocidad con un grifo. ¿Por qué un grifo? Pues porque es simple, lo conocemos bien y puede ayudarnos a entender ambos términos mejor de lo que creemos. Digamos que la apertura es la tubería encargada de regular el caudal de agua, cuanto más ancha sea más agua pasará y a la inversa (en nuestro caso sustituimos agua por luz). En el caso de la velocidad, así como nosotros mantenemos las manillas del grifo abiertas según la cantidad de agua que deseemos, el obturador hará lo mismo en base al tiempo que indiquemos o estime. Mayor tiempo manilla abierta, más luz y a la inversa.

¿Y todo esto para que? La finalidad de saber manejar correctamente la apertura de diafragma y la velocidad de obturación es la de controlar la relación cantidad-tiempo de luz que entra hasta nuestro sensor. Tal y como mencionábamos antes, demasiada apertura y demasiado tiempo de entrada de luz equivalen a una imagen sobreexpuesta y a menos que nuestra inspiración artística de ese instante lo requiera, no es una fotografía bien ajustada y lo mismo pasa si somos tacaños y no dejamos entrar suficiente luz. Lo mismo pasará cuando a pesar de abrir mucho el diafragma, no damos suficiente velocidad de obturación.


Nuestro Ying-Yang de bosillo. El equilibrio siempre dependerá de el entorno, situación, sujeto… que vayamos a fotografiar. Pero para tener de “chuleta” aunque eso si, es MUY general:

  • Mayor apertura (menor f/) + velocidad rápida (menos tiempo) = foto equilibrada.
  • Menor apertura (mayor f/) + velocidad lenta (más tiempo) = foto equilibrada.
  • Menor apertura (mayor f/) + velocidad rápida (menos tiempo) = menos luz
  • Mayor apertura (menor f/) + velocidad lenta (más tiempo) = más luz


Dicho así, suena fácil… ¿verdad? Bien, pues si os habéis quedado con estos conceptos básicos solo os queda practicarlos hasta la saciedad. Cuando descubráis que se os da mejor de lo que pensabais el modo manual os llevareis una grata sorpresa con los resultados y me atrevo a decir más… ¡lo disfrutareis mucho más!

Espero que las explicaciones hayan sido coherentes y fáciles de entender, en caso contrario estaré encantada de echaros una mano o escuchar alguna proposición o corrección a través de vuestros comentarios. Os animo muy sinceramente a intentar trabajar los dos términos que hemos visto en este post, es cuando realmente le sacamos partido a nuestras reflex. Seguiré preparando algunas entradas relacionadas con términos de este tipo en base a los mensajes recibidos, para cualquier otra propuesta dejadmelo escrito en algún comentario, e-mail, o a través de la recién estrenada página de Facebook de CLICK! A la que ya podéis acceder a través de icono “F” de la parte superior derecha del Blog. Por otra parte lamento la escasez de imágenes de ejemplo, pero mi cámara ha decidido darse unas vacaciones dando algunos problemillas que espero solucionar pronto. 

Pero vosotros podéis seguir mientras tanto haciendo CLICK! por mi. 



Foto y textos originales de Caroline A.N.

jueves, 8 de mayo de 2014

"Es una antigua historia que resulta siempre nueva." Heinrich Heine



El pasado fin de semana pusimos rumbo a una ciudad situada más al norte: La Rochelle. La idea principal era visitar el Aquarium, ya que por la zona respondía a una muy buena reputación por su recorrido y especies. He de decir que no me decepcionó (mientras haya "bichitos" de por medio yo feliz, como diría mi madre), pero tampoco me resultó de lo mejor que he visitado y los que hayáis como yo tenido la ocasión de visitar el Oceanogràfic de Valencia entenderéis mi comparación. Pero sin duda, el mundo animal ya sea por tierra o por agua me sigue fascinando, y fotografiarlo aunque sea en estas condiciones siempre supone algo diferente a la rutina. Hablemos ahora de este asombroso rinconcito costero.





La Rochelle no solo es un destino turístico importante en la zona, cada rincón de la ciudad esconde una historia antaño protagonista de sus calles y muros extensos de piedra que cuentan mil y un pasajes de buques, guerras, esclavos y prisioneros. Aunque solo tuve parte de la tarde para poder dar un paseo y fichar mis próximos pasos para cuando tenga la oportunidad de volver. Antes de nada, situaros en la zona de la que os hablo:




Desde su creación como pueblo de pescadores en el siglo X ha pasado por distintas personalidades como ciudad de comercio muy importante en la costa, a lugar testigo de guerras. Las numerosas torres que por la ciudad se reparten ofrecen visitas (y muy buenas vistas) en las cuales explican cada una de las fascinantes funciones que tenían entre sus paredes. Espero poder ver su interior en la próxima excursión, ya que en esta no ha podido ser. Me quedo con el paseo por las calles del centro, el bullicio de la gente venida de todas partes de Francia y demás países, las terrazas al sol con vistas inmejorables a la entrada del puerto y nuestro pic-nic con vistas al océano... y el resto, para la próxima.








Como peces en el agua. Tal y como os comentaba al inicio del post, el destino del viaje era visitar el Aquarium a modo de escapa familiar. El sitio ofrece un entorno muy temático de principio a fin, diversos recorridos y sobretodo... peces. Traídos de diversos lugares del planetas, con gran amplitud de colores, formas, tamaños y dietas... son los grandes protagonistas del lugar.




Ojo con el ojo. Efectivamente, me refiero al objetivo. Los acuarios suelen ser sitios abarrotados de gente ansiosa por ver lo más cerca posible a estos seres que a menudo no tenemos otra forma de llegar a tener frente a nosotros. Con lo cual, los empujones son de lo más habitual. Hay que tener en cuenta que sumados los siguientes factores: poca luz, multitud, cristales anchos y en su mayoría llenos de huellas y/o manchas; así que, nosotros también querremos estar lo más cerca posible de nuestro sujeto. Ahora bien, si estamos a centímetros de distancia del cristal que nos separa de nuestros "amiguitos" y recibimos un empujón, el impacto no solo será para nuestro objetivo sino que además a lo largo del día no creo que a los habitantes que están del otro lado les haga gracia que llamen tantas veces a la puerta. Aunque a estas alturas lo habré repetido miles de veces, y en las propias instalaciones lo dicen: NO uséis en ningún momento el FLASH. Creo que está de sobra decir el porque ¿verdad? Respeto ante todo.





El programa del día después. En cuanto a edición, principalmente en las imágenes que en este post os ofrezco, solo he tenido que estar atenta a las posibles rascaduras o polvo que pudiesen aparecer por el mal estado del propio cristal durante algunos puntos de la visita. También reducir en la medida de lo posible el ruido que por la condiciones de luz han sufrido algunas de mis fotografías. Y por supuesto, alguna cabeza que recortar si la foto la he tenido que sacar desde una cierta distancia. Por lo demás, ajustes básicos como de costumbre y encuadrar correctamente alguna toma. He de decir, que en temas de enfoques más de una deja mucho que desear, pero no me han parecido relevantes frente a los colores y "poses" que algún que otro de estos increíbles seres me ha brindado.




Para acabar, mi predilecta. Os muestro una de mis fotos favoritas. Creo que la imagen por si sola lo dice todo... El contraste con el fondo me encanta, las formas que me regalaron con sus ondeantes movimientos me enamoraron y los tonos que sus cuerpos formaban sencillamente me fascinan. Todo robado con  un  solo CLICK!




                                                                                                                                             Foto y textos originales de Caroline A. N.





 
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